Qué pienso?

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Nuestras vidas han cambiado. Nos sentimos más frágiles y más vulnerables ante una pandemia que en unas semanas ha trastocado nuestras vidas.


Son días difíciles para todos. De extremo dramatismo para los que la enfermedad les ha golpeado en primera persona. De extenuación para unos profesionales sanitarios que lo están dando todo en unos hospitales y centros de salud saturados y con carencias.


Y es su lucha, así como la que libra el personal de las residencias geriátricas, las cuidadoras, los miembros de los servicios de emergencia, la que constata la necesidad de proteger nuestro sistema público, de dejar atrás los recortes y dotarlo de los recursos necesarios para garantizar la salud, el bienestar y la seguridad de todos y todas, sin que nadie se quede atrás.


Y es también esta lucha la que evidencia la necesidad de que las instituciones recuperen la confianza de la ciudadanía. Y lo harán sumando, priorizando lo que realmente importa: el bien común.


Desde el primer momento, las administraciones locales atendimos la emergencia, dando respuesta a las necesidades y demandas de la ciudadanía, para la que somos su primer referente. Reforzando el apoyo a los colectivos más vulnerables a la enfermedad y a sus consecuencias: a los mayores que viven solos, a las personas dependientes, a los niños y niñas cuya alimentación depende de las becas de comedor, a las mujeres víctimas de la violencia de género y a las personas que necesitan apoyo emocional para afrontar el confinamiento.


Canalizando la solidaridad de ciudadanos anónimos, de entidades y de empresas que nos ayudan a llevar la compra a personas que no pueden salir de casa, a atender reparaciones de urgencia, a garantizar el buen funcionamiento de los bancos de alimentos... Y fruto de la emergencia, también a fabricar y proveer de material de protección a los servicios esenciales, a las residencias y a los centros de asistencia primaria.


Intensificando la limpieza y desinfección de las zonas más sensibles de la vía pública. Y también de los mercados municipales que, día a día, como tantos otros establecimientos comerciales de Gavà, abren sus puertas para garantizarnos el suministro de productos básicos.


Reforzando el control y la vigilancia para que todos y todas contribuyamos a frenar la propagación del virus. Manteniendo abiertos on line nuestros servicios y equipamientos. Y, evidentemente, articulando medidas fiscales y económicas para hacer frente a las consecuencias económicas de la pandemia sobre el conjunto de la población y sobre las actividades comerciales y económicas. Con la prolongación de los plazos para abonar los tributos municipales y más facilidades para trabajadores y actividades económicas afectados por un ERTE. Con la paralización de las tasas de terrazas y del mercado semanal, así como de las cuotas de los equipamientos y actividades municipales. Con nuevas líneas de ayudas al sector comercial, de la restauración y a la agricultura local.


Pido comprensión, responsabilidad y paciencia. De todas y todos nosotros también depende que pronto nuestras ciudades recuperen su ajetreo cotidiano. Que superemos esta situación, como hemos superado siempre los momentos adversos. Estoy convencida de que lo conseguiremos.