Del antiguo castillo de Eramprunyà, sede de la baronía que había dominado los territorios de Gavà, Castelldefels, Begues, Sant Climent de Llobregat y Viladecans, quedan en pie algunos lienzos de pared y otros en ruina que permiten identificar algunas de sus viejas estancias y su distribución. Está situado estratégicamente en el extremo noroccidental del municipio de Gavà, en el Parque Natrual del Garraf y en una cima de 438 metros de altitud, por encima del santuario de la Virgen de Bruguers. Desde su emplazamiento se domina el litoral mediterráneo del Baix Llobregat y los alrededores del macizo del Garraf.

 

Consta de dos recintos, el soberano y el yusano, separados por un valle y comunicados por una pasarela de madera que sustituye un antiguo puente de piedra que existía a principios del siglo XX. El primer recinto está protegido por lienzos de muralla y se había dedicado a residencia de sus habitantes. Los restos de dependencias que hay presentan la distribución convencional que encontramos en otros castillos, alrededor de un patio. Se conservan parte de una gran estancia con arcos de medio punto, de otra sala, de dos habitaciones y una cisterna. El recinto yusano, sitado a poniente del primero, aloja la capilla románica, dedicada a Sant Miquel, con su cementirio, formado por una serie de sepulturas antropomorfas, y una cisterna.

 

La fortaleza, documentada el año 957, fue erigida para vigilar las tierras del Llobregat, la frontera sur de la Marca Hispánica entre los siglos IX y X. Dependía de los condes de Barcelona, que, durante la Edad Media, encargaron su cuidado a Mir Geribert, el llamado "príncipe d'Olèrdola", a sus descendientes y después a las familias Santmartí y Santa Oliva. En 1323 el rey Jaume II vendió el castillo a su tesorero, Pere March, miembro de un linaje que dominaría a Eramprunyà hasta el 1590. Una inscripción grabada en la roca delante mismo del portal de la capilla recuerda que "en el año de la encarnación de Nuestro Senyor 1375 comenzó la obra del muro de este castillo por Jaume March".

 

En 1469, durante la guerra civil catalana contra el rey Joan II, el castillo sufrió las consecuencias de un ataque militar del que ya no se recuperaría del todo. Después, la baronía se estableció pro indivís, entre laos linajes de los Erill, Sentmenat, Copons y Sarriera, que la vendierona al banquero, negociante e industrial barcelonés Manuel Girona en 1897. Parece ser que Girona, en un principio, tenía la intención de restaurar el castilló y levanto un plano al maestro de obras Ramon Soriano Tomba, pero finalmente se decantó por restaurar el de Castelldefels, encargándole las obras al mismo Soriano.

 

En 2007 pasó a manos del Ayuntamiento de Gavà por adquisición a la familia Girona. Desde entonces, el Consistorio ha trabajado por su recuperación con el objetivo de poner en valor este patrimonio para toda la ciudad, y también para la comarca y para Catalunya.

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