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Catalunya, hora de gobernar, tiempo de reconciliar ( EL FAR, 31 de maig de 2018 )

La ausencia de gobierno de la Generalitat ha provocado una grave parálisis que afecta directamente a nuestras ciudades, a sus vecinos y vecinas. La situación política que vivimos, exasperante y prolongada, está dejando sin respuesta muchas necesidades y dejando en punto muerto proyectos trascendentales para seguir avanzando.

 

En las últimas semanas, en Gavà hemos recibido dos buenas noticias que son fruto de años de reivindicación política y ciudadana: la licitación de las obras del Hospital de Viladecans y la implementación de un Itinerario Formativo Específico para personas con necesidades especiales que dará cobertura al conjunto del Baix Llobregat. Pero quedan muchas cuestiones, todas ellas prioritarias, que no pueden seguir atascadas: la reducción de las listas de espera, las urgencias nocturnas, la reforma del Institut Bruguers y la mejora del sistema educativo son algunos ejemplos en ámbitos tan esenciales como la sanidad y la educación.

 

También es prioritario acabar con el clima de tensión y división social y política que pone en peligro la convivencia y el diálogo. Sinceramente, cuesta confiar en un President de la Generalitat que hasta no hace mucho despreciaba a los que piensan de manera diferente a la suya, pero esperamos que tome finalmente una dirección adecuada. Bienvenida sea su rectificación para nombrar finalmente a consellers y conselleres que puedan ejercer plenamente su función o perfilar un gobierno paritario. Pero exigimos que respete las leyes o que trabaje para mejorarlas con los instrumentos democráticos e institucionales de los que disponemos. Que actúe con criterio y con responsabilidad. Que gobierne para todos los catalanes y las catalanas, vengan de donde vengan y piensen como piensen.

 

Es el momento de dejar atrás el conflicto en el que estamos anclados. Es el momento de reconciliar, de sumar esfuerzos para buscar soluciones efectivas. Soluciones que pasen por considerar la diferencia, la pluralidad como una riqueza y no como el origen de una confrontación que no nos lleva a ningún lado.

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